25.5.07

CAPITULO XXI: LEOPOLDO






Esta murga bien podría llamarse Renegados de Las Mascotas, dada la aversión que tenemos por ese término que en el ámbito murguero suele ser utilizado para denominar a los niños. Pero la realidad, y esta Galería del Terror, indican que, en definitiva, en Cachengue y Sudor sí hay una mascota que actúa junto a los murgueros: Leopoldo, el perro de peluche de Catalina. Bah, el cachorro que la Cata le afanó a su tía Uchi. Esa es la cuestión. Digna hija de su padre, esta Rusita se encarga de saquear la casa de la abuela Susi cada vez que la visita; y Leopoldo es fruto de uno de esos saqueos. ¿Si ella le puso ese nombre? Noooo, el nombre corre por cuenta de la tía. Cuenta la leyenda que un ex novio de ojos claros, algo mayor que ella, fue el autor material de la aparición del can en la vida de esta familia. Y Cata se adueñó de él. Del perro, che, no del guacho de ojos claros, malpensados...
Pero también hay que contar la posta: como se ve en la primera foto, el primer objeto de franela de Cata fue una flor, originalmente comprada por Lili, su otra abuela, para que apoyara esas bombuchas que tiene por nalgas y no se enfriara en el piso. Pero la pobre flor se extravió en un regreso desde Pinamar (¡qué familia chic!) y a otra cosa. Ahí apareció en escena el rope. A ver,¿qué función cumple? Básicamente es algo así como yogui que le da sesiones de yoga a Cata esté donde esté. La mina, lo acaricia y ¡¡¡se duerme!!! O bien, cuando algo no le cuadra y se raya, acude a Leopoldo como si fuera un calmante. Eso sí, a la hora del sueño, no puede faltar la compañía del tete (léase chupete), cuestión a solucionar ¡¡¡YA!!! Estos padres...
El tema es que, de la mano de Cata, este dulce perrito recorrió el mundo y los siete mares. Presente en cada actuación de Cachengue, hasta ha sido custodia parado arriba de los parlanes. Y eso que es indigna su misión: esta Rusa desagradecida lo arrastra, como claramente se ve en otra imagen, por tooodos lados. Pero él, estoico, resiste todos los lavados, ya sean a mano o en lavarropas. Un crack del buen humor. Además, se banca (y sale bien parado) la competencia como un rey: Croqui, la rana verde que aquí también pueden apreciar, es la número uno de la franela. Pero claro, su tamaño le juega en contra a la hora del traslado. El resto de los peluches pierden por goleada, por más que todos juntos se empeñen en aparecer en la cama de mamá y papá para ofrecer competencia.
Leopoldo corazóóón, oh oh...
Y más (siempre y cuando la tía Uchi se ponga media pila): dicen por allí que pronto, un aplique de este dog brillará en la Arpillera catalinesca. ¿Será?

1 comentario:

La Colombina dijo...

Gente... Buenisimo su blog!! me cogué leyendo algunos, pero no tengo tanto tiempo hoy! otro día leeré los q me quedan, de a poco.

bueno, me encantó. Saludos murgueros!!!